El duelo es un proceso emocional y universal que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. Se trata de una respuesta natural a la pérdida de algo significativo, ya sea una persona querida, una relación, una etapa importante, un diagnóstico médico o una condición de salud. Este proceso, aunque doloroso y lleno de desafíos, nos ofrece una oportunidad para el crecimiento y la transformación.
Revisemos algunos conceptos y sus fases.
La palabra «duelo» proviene de los términos latinos «duellum» (combate) y «dolus» (dolor). El duelo es un proceso psicológico frente a la pérdida de algo significativo, siendo una experiencia emocional, universal, única y dolorosa. Este proceso implica factores fisiológicos, cognitivos, sociales, culturales y comportamentales. El duelo es una respuesta natural a una pérdida o separación, no es una enfermedad sino un acontecimiento vital estresante, una transición de la seguridad a lo desconocido, es una crisis.
Fases del Duelo Según Elizabeth Kübler-Ross
- Negación: Inicialmente, se niega la realidad de la pérdida. Puede durar desde breves momentos hasta varios días.
- Ira: Surge frustración e impotencia, buscando asignar culpa.
- Negociación: Se intenta mantener la esperanza de que la situación no cambie.
- Depresión: La aceptación de la pérdida provoca tristeza y desesperanza.
- Aceptación: Se llega a un estado de calma y reorganización, donde se comprende y acepta la nueva realidad.
Cómo Aceptar la Realidad de la Pérdida
- Autocuidado: Mantén una dieta adecuada, duerme bien, realiza actividad física, evita sustancias nocivas y consulta a profesionales si es necesario.
- Aceptar las emociones: Habla y exterioriza tus sentimientos. Busca apoyo profesional si es necesario.
- Cuida tus pensamientos: Evita pensamientos negativos que puedan aumentar el dolor.
- Cultiva la Espiritualidad: Encuentra rituales que te brinden paz y permitan cerrar ciclos.
- Actitud de Agradecimiento: Agradece lo vivido para ver la vida desde una perspectiva positiva.
- Compromiso con la Felicidad: Acepta que puedes empezar de nuevo y elige una actitud positiva frente a la vida.
Transformando el Dolor en Esperanza
Deja de enfocarte en el «por qué» y empieza a pensar en el «para qué». Esto proporciona propósito y sentido a nuestras experiencias. Transformar el dolor en esperanza nos convierte en protagonistas de nuestra vida y nos ayuda a encontrar significado en nuestros procesos de aprendizaje.
En la vida, el dolor siempre estará presente. Aprender a vivir con él y a sentir cada emoción es crucial para reconocer que, aunque nada vuelva a ser como antes, todo puede estar bien nuevamente.
Por Sonia G Talero Quevedo, psicologa Fundación Florece La Esperanza Angeles En El Camino.